El campo de batalla es nuestra mente. Satanás, nuestro enemigo, sabe que si él puede ganar en el área de nuestros pensamientos, nos tiene cautivos. Pero podemos tomar control y rechazar en el Nombre de Jesús todo pensamiento que nos va a ensuciar. A lo mejor has oído el dicho:  “No puedes evitar que un pájaro vuele sobre tu cabeza pero si puedes evitar que haga nido allí”.

Ten cuidado con lo que ves, a través de la televisión, las películas, videos, revistas, etc. y así evitaras muchas de las batallas en tu mente. La decisión firme de no cometer fornicacion, ni otro pecado sexual, tiene que ser hecha ANTES de estar en el calor o en la tentación.

Si no has hecho una decisión antes en tu mente y con tu voluntad, pero para un joven que desea honrar a Dios es lo opuesto: su voluntad controla a sus emociones. ¡Puedes controlarlas!

Hay una promesa maravillosa de Dios en el área de nuestros pensamientos:

“Las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas… llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”. (2 co. 10:4,5)

Fijate en estos cuatro pasos:

  1. SIEMBRA UN PENSAMIENTO, COSECHA UN ACTO.
  2. SIEMBRA UN ACTO, COSECHA UN HABITO.
  3. SIEMBRA UN HABITO, COSECHA UN ESTILO DE VIDA.
  4. SIEMBRA UN ESTILO DE VIDA, COSECHA UN DESTINO.

Estos pasos funcionan para bien:

  1. Siembra un pensamiento sano, cosecha un acto sano.
  2. Siembra un acto sano, cosecha un habito sano.
  3. Siembra un hábito sano cosecha un estilo de vida sano.
  4. Siembra un estilo de vida sano, cosecha un destino Santo.

Tu, joven, has sido llamado a un destino alto, un destino de hacer grandes cosas en el Reino de Dios.  No has sido llamado a la mediocridad, sino a la excelencia,  esto empieza con tus pensamientos.

Extraido de: groups.msn.com/JuventudenCristo

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