Habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios. Romanos 1:21-22.

Es imposible no hacerse preguntas cuando la actualidad nos revela algunas de las bajezas del mundo en que vivimos. Uno se horroriza ante todo lo que manifiesta: perversiones, complicidades, crímenes, tráfico de dinero.

¿Cómo explicar tanta degradación moral, violencia y corrupción? La Biblia nos lo revela en particular por medio de los versículos del encabezamiento: los hombres ponen a Dios a un lado, menospreciando sus derechos de Creador.

Ahora el hombre es quien se hace dios en nuestra sociedad. Entonces, ésta busca saciar todas las codicias: satisfacciones sexuales desordenadas, uso inmoderado del poder, ilimitado amor al dinero, etc. Ablanda cada vez más sus normas, para que cada uno pueda obrar a su antojo y a la medida de su deseo. Lo que ayer era reprensible, hoy es tolerado y mañana será legalizado.

¿Cómo, pues, los cristianos podemos vivir en tal mundo?

–Primero, encontrando nuestras referencias en la Biblia. El Espíritu Santo nos las hace discernir si buscamos sinceramente el pensamiento de Dios.

–Luego, conformándonos con lo que hallamos en la Palabra de Dios, a saber, no una lista de permisiones y prohibiciones, sino una Persona a quien deseamos agradar y procuramos imitar.

Fuente: http://www.amen-amen.net/

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